La equitación requiere una inversión inicial considerable en equipamiento que garantice la seguridad y comodidad del deporte para ambas partes del binomio.
Entre el equipo que ponemos al caballo, seguramente la silla sea el más caro, pero también el más duradero si elegimos bien. Invertir en la montura adecuada es siempre rentable en términos de durabilidad, confort, biomecánica e incluso salud del caballo.
La pregunta es: ¿cómo se elige una silla? Lo primero es saber que no solo hay que tener en cuenta la talla y preferencia del jinete, sino que el buen ajuste de la silla al caballo debería ser la prioridad. El caballo necesita moverse sin restricciones, puntos de presión ni dolor para sacar todo su potencial físico.
Al jinete le basta con conocer su talla, que depende sobre todo del largo de su pierna, y hacer una prueba montado para saber si una silla le resulta cómoda o requiere algún pequeño ajuste con cuñas delante o detrás que le ayuden a encontrar el punto de equilibrio.
Sin embargo, a la hora de ajustar la silla al equino hay que tener en cuenta más factores. El movimiento del caballo se inicia en los cuartos traseros y se trasmite al tercio anterior a través de los músculos dorsales y la columna vertebral, por lo que el caballo solo podrá moverse con libertad y de forma biomecánicamente correcta, manteniendo la impulsión generada en los pies, si nada limita esos músculos. La montura tampoco debe hacer presión sobre los hombros (las espaldas), ya que eso dificultaría al caballo un uso correcto de sus extremidades anteriores.

Qué partes de la silla afectan al ajuste
- Armadura o bastidor: conforma la estructura básica de la silla y debe ajustarse al dorso del caballo. El puente —la pieza que forma el arco delantero— permite liberar la cruz del caballo y adaptar la montura a su anatomía. Entre el puente y la cruz deben caber 3-4 dedos en vertical, y 2-3 dedos una vez que estamos montados. Esta estructura no debe apoyarse sobre los hombros (las espaldas) del caballo ni sobrepasar su última costilla.
- Asiento: es donde se sienta el jinete e influye en su postura sobre la silla. Puede ser profundo, semiprofundo o plano.
- Bastes: son las dos barras situadas a lo largo de la armadura que están en contacto directo con el dorso del caballo. Su objetivo es tanto liberar la columna vertebral del caballo como distribuir y amortiguar el peso del jinete. Los bastes deben ser anchos, sobre todo en la parte anterior, de modo que descansen uniformemente sobre el músculo longísimo y no hagan presión en la cruz. El canal —es decir, la distancia entre los bastes— debe tener 3-4 dedos de ancho.
- Borrén delantero y trasero: cada uno de los extremos elevados de la silla. Dan forma al asiento e influyen en el equilibrio del jinete sobre la montura, así como en su postura.
- Rodillera y tacos: son las piezas que sobresalen en el faldón, en la parte delantera o trasera. Su función es limitar el movimiento de la pierna, ofrecer soporte a la rodilla y favorecer una postura correcta del jinete. En algunas sillas, es posible ajustar los tacos en función del apoyo que necesite el jinete.

Señales que nos indican que un mal ajuste de la silla
- El caballo empieza a perder pelo en la zona de la cruz o se le hace una herida, lo cual suele indicar que la silla le roza, quizás porque necesita un puente más pequeño o grande.
- En la zona de la cruz aparecen pelos blancos, que pueden estar causados por la presión de unas charnelas orientadas hacia dentro.
- Al desensillar, se observan zonas secas (sin sudor) en el dorso del caballo o marcas de sudor/suciedad irregulares en el sudadero o la mantilla. Estas se deben a puntos de presión que bloquean las glándulas sudoríparas.
- La silla de desplaza hacia delante o atrás durante la monta.
- El caballo presenta atrofias musculares, especialmente en el trapecio, o una marcha anómala que no se asocia a cojera.
Una silla mal ajustada puede derivar en lesiones, resistencia al trabajo y problemas conductuales debido al dolor, molestias, restricciones de movimiento y compensaciones físicas repetidas en el tiempo. Por eso, es recomendable invertir en una silla a medida, así como dar preferencia a aquellas que tienen puentes intercambiables y un relleno de lana, pues esto permitirá realizar ajustes con facilidad si el cuerpo de nuestro compañero cambia con el tiempo, ya sea porque su musculatura aumenta o porque su peso varía.
