A simple vista, todas las pistas de equitación comparten material y figura geométrica: son de arena y tienen una forma rectangular. Este pequeño dato podría ser suficiente para personas ajenas al sector, aunque se queda un poco corto para saber si una pista es adecuada para una disciplina en concreto y para el entrenamiento de caballos en general.
En Kelpies nos gusta desgranar la información en ingredientes, como si se tratase de la ficha técnica de un saco de muesli, así que vamos por partes.
Las dimensiones del cuadrilongo
Una pista grande es casi siempre una ventaja en términos de versatilidad y seguridad, sea cual sea la disciplina. La razón es que un rectángulo pequeño va a limitar el número de ejercicios que podemos hacer y dejará al caballo muy pocos metros entre esquina y esquina para coger un galope amplio. Para entrenamiento general, lo recomendable es una pista de al menos 20 x 40 m.
En doma clásica, la pista de entrenamiento inicial puede ser de tan solo 20 x 40 m, mientras que en el nivel de competición oficial el cuadrilongo debe ser de 20 × 60 m. Como particularidad, las pistas de doma tienen letras a lo largo de sus cuatro lados para indicar dónde se deben iniciar y terminar los ejercicios.
Las disciplinas de salto requieren más metros en su lado corto. Así, una pista mediana suele medir entre 30 × 60 m y 50 x 80 m (las cubiertas pueden ser algo más pequeñas) y un cuadrilongo olímpico o de competición superior puede superar los 60 × 100 m. En las competiciones oficiales, el ancho mínimo es de 50 metros. Por su parte, las pistas de césped suelen ser más grandes, de 80 x 100 m o más, para permitir el diseño de recorridos más atractivos.

Las medidas oficiales para una pista de horseball de competición son de al menos 20 x 60 m, y el cuadrilongo estándar suele medir 25 × 65 m. Además, estas pistas incluyen una zona de seguridad de 3-5 metros en los lados largos, para que los jueces, entrenadores y reservas puedan estar cerca sin interferir en el juego ni poner en peligro a los binomios.
En western, equitación de trabajo y otras disciplinas similares, la pistas son de 30 × 60 m normalmente. Los jinetes de volteo entrenan en pistas de 20 × 40 m con un círculo central de 15-20 metros, pero compiten en 30 × 60 m.
Arena, césped y toppings
La arena es el material por defecto en las pistas hípicas, sustituida por el césped en algunas competiciones de salto. No obstante, como adelantábamos al principio de este artículo, la arena suele ir mezclada con otro material que refuerce sus propiedades. El material más adecuado depende de la disciplina y el clima de la zona, aunque también es importante tener en cuenta el presupuesto y el mantenimiento que se puede asumir.
Arena de sílice
Tiene la ventaja de ser económica y drenar bien, pero se compacta rápidamente con el uso y acumula mucho polvo, por lo que requiere una rutina de riego frecuente. Además, en capas con un grosor superior a los 15 cm puede generar tensión en los tendones del caballo. Esta arena, que ofrece superficies bastante uniformes, es adecuada para usos generales, doma y entrenamiento diario, e incluso para salto si el grano tiene el grosor apropiado.
Arena con fibra/textil
La mezcla de arena y textil ofrece una mayor amortiguación, uniformidad y estabilidad en la pisada, lo cual la hace ideal para el salto de obstáculos, el horseball y entrenamientos intensos. Además, retiene la humedad, reduce la cantidad de polvo y presenta una buena durabilidad.
Sus principales inconvenientes son su elevado coste inicial y un mantenimiento relativamente complejo en comparación con otras alternativas.
Arena con caucho/goma
El caucho tiene una gran capacidad de absorción de impactos, buen drenaje y limita la acumulación de polvo. En contrapartida, su precio es también elevado y retiene el calor, por lo que no es la mejor opción en climas cálidos. Además, la superficie puede ser resbaladiza si la mezcla no está bien hecha y su desgaste es rápido, de modo que es necesario reponerlo periódicamente.

Footing sintético
Este tipo de superficie combina arena de sílice con fibras sintéticas, como el polipropileno, el poliéster, el nailon o geotextiles triturados. A veces, se añaden también cera o polímeros para estabilizar la humedad y que la arena se agarre.
La fibra (sin cera) proporciona un alto grado de estabilidad, amortiguación y drenaje, pero requiere riego regular. La cera se usa mucho en pistas cubiertas de alto nivel, porque apenas levanta polvo y mantiene una superficie uniforme, con la humedad adecuada, sin necesidad de regar a menudo. No es recomendable en climas muy calurosos. Los textiles triturados aportan volumen, elasticidad y amortiguación.
Gracias a una superficie más uniforme y una mayor tracción, el footing sintético no solo reduce el estrés en los tendones del caballo y de riesgo de tropiezos, sino que facilita los giros y las recepciones en salto de obstáculos.
Otras mezclas
La arena se puede mezclar también con materiales como corcho, fibra de coco, viruta o zeolita para ajustar su textura, retención de humedad o acumulación de polvo, pero en ningún caso sustituyen una base bien construida.
Independientemente del footing elegido, es importante que la capa base sea de calidad. Entre las mejores opciones para climas húmedos como el gallego, está el geotextil. Este material mejora el drenaje, evita la formación de zonas fangosas y prolonga la vida útil del footing. Si bien su coste inicial es caro, es una inversión a largo plazo tanto para los caballos como para el estado de la pista en general.
Una buena combinación de estos ingredientes —hecha con cariño y conocimiento, como nuestros mueslis— dará como resultado la pista perfecta para el fin deseado.
