La nutrición es clave para la salud física y el rendimiento deportivo de los caballos. Por eso, son muchos los propietarios que se preocupan de proporcionarle a su compañero una alimentación de calidad y evitar que coman plantas tóxicas para ellos, como los helechos o el laurel.
Sin embargo, cuando observamos que algo no termina de ir bien, rara vez pensamos en una posible alergia alimenticia. Y es que este tipo de alergias, que pueden tener graves repercusiones para la salud y el bienestar equino, a menudo pasan desapercibidas en su fase inicial o presentan síntomas que se atribuyen a factores externos.
Aunque son infrecuentes, es importante conocer cómo se manifiestan las alergias —cuáles son sus síntomas— para poder identificarlas, actuar con rapidez y llamar al veterinario antes de que provoquen daños serios a nuestro caballo.
Qué son las alergias alimentarias y cuáles son sus causas
Una alergia es una reacción del sistema inmunitario ante un ingrediente o nutriente de la dieta. Los caballos alérgicos tienen una respuesta inmunológica desproporcionada al ingerir el elemento alérgeno. En este sentido, conviene distinguir entre alergias e intolerancias, que también son una respuesta a un componente específico de la dieta, pero de carácter digestivo o metabólico.
Igual que sucede con las alergias alimentarias en personas, hay una serie de alimentos más propensos a provocar alergias en los caballos. Además, un sistema inmunitario débil o un alimento de mala calidad pueden favorecer el desarrollo de alergias y reacciones adversas. La predisposición genética es otro factor a tener en cuenta.
La prevención es fundamental cuando se trata de evitar alergias, sobre todo para reducir el riesgo de que se desencadenen. La medida de prevención más básica y eficaz es introducir cualquier pequeño cambio en la dieta de forma muy gradual, de modo que el cuerpo tenga tiempo para adaptarse y dar señales si algo no le sienta bien.
Qué nutrientes son más propensos a desencadenar alergias
El componente alimenticio que provoca la alergia suele ser una proteína específica presente en cereales, forrajes, suplementos o incluso aditivos.
En el grupo de los cereales, los alérgenos más habituales son la avena, el maíz y la cebada, así como el centeno o el trigo. Ciertas proteínas presentes en leguminosas forrajeras con alto contenido proteico, como la alfalfa, también pueden actuar como alérgenas.

Copos de maiz, avena y copos de cebada
Si nos centramos en los piensos comerciales, la soja, la melaza y determinados aditivos (por ejemplo, los conservantes y los colorantes) son algunos de los ingredientes susceptibles de causar reacciones alérgicas en los caballos.
Cómo abordar una alergia alimentaria
Las alergias alimentarias en caballos requieren paciencia, una buena planificación dietética y un enfoque sistemático que faciliten el manejo. En general, las complicaciones alimenticias siempre serán menos con una dieta lo más simple, higiénica y natural posible.
Obviamente, el abordaje pasa en primer lugar por evitar la exposición al alimento que contiene el alérgeno específico. Además, hay una serie de recomendaciones que conviene tener en cuenta, como elegir compuestos hipoalergénicos, optar por productos que tengan una lista reducida de ingredientes y leer la etiqueta de cualquier alimento que proporcionemos al caballo, para asegurarnos de que no contenga el alérgeno. También es buena idea remojar el heno antes de servirlo, así como asegurarnos de que está limpio y no tiene polvo, ya que así se reducen los riesgos respiratorios.
En Kelpies Galicia Horse Feed comercializamos mueslis a medida, formulados específicamente para evitar el alimento que provoca la alergia. Nuestros compuestos garantizan que el caballo siga disfrutando de una dieta equilibrada, segura y adaptada a sus necesidades específicas.
