Septiembre es un mes de vuelta a las rutinas. Los niños vuelven a las aulas y los adultos, al trabajo. También empiezan a volver las mañanas frescas, a caer las primeras lluvias y a prolongarse las noches. Y en las cuadras vuelven a flotar pelos: los caballos inician tímidamente la muda de otoño, por lo que nuestras camisetas empiezan a cubrirse de pelillos en cada cepillado.
Septiembre marca en muchos sentidos una vuelta al cole para los caballos domésticos, especialmente en los centros hípicos. Tras un verano de paseos por el campo, quizás alguna semana de campamento y una carga de clases más ligera (o incluso unas vacaciones), ellos también vuelven a una rutina de ejercicio más intenso y horarios más estrictos. Esta vuelta al cole equino requiere ciertos cuidados, tanto a nivel de alimentación como de entrenamiento y manejo.

Por un lado, puede que algún caballo haya cogido peso debido al poco ejercicio y al mayor contenido de azúcares que tiene el pasto en verano. Si a esto le sumamos que su actividad física va a aumentar, huelga decir que una alimentación equilibrada será esencial para empezar con buen pie. En este sentido, la idea es evitar que siga sumando kilos y, al mismo tiempo, garantizar el aporte de calorías, grasas y proteínas que necesita para rendir en la pista. Obviamente, la vuelta al entrenamiento tiene que ser gradual si ha estado trabajando poco, para darle tiempo a adaptarse y recuperar el tono muscular.
Por otro lado, debemos prestar especial atención a la posible humedad del ambiente, sobre todo si vive al aire libre o la cuadra no se mantiene seca. Un suelo constantemente húmedo puede afectar a sus cascos, reblandecerlo y dar lugar a infecciones, hormiguillo o podredumbre en la ranilla. Además, un pelaje que permanece húmedo durante mucho tiempo es un caldo de cultivo para la proliferación de hongos. Quizás aún falten varias semanas para que lleguen las lluvias, pero el inicio de curso es un buen momento para hacerse con una buena manta impermeable o incluso una manta de secado que absorba el sudor tras una sesión de entrenamiento intenso, lo cual también evitará que le coja frío si montamos al final del día ahora que empieza a refrescar por las tardes.

Más allá de los cuidados específicos y de las precauciones, septiembre es un mes de transición que también está lleno de nuevos retos y sueños ecuestres. Este es el momento de plantearse los objetivos para la próxima temporada de competición o simplemente para avanzar en nuestra monta o en la doma de nuestro compañero. En septiembre empieza el curso para subir de altura en los recorridos, subir de categoría en doma clásica o aprender por fin a hacer un piafé.

Sea cual sea el desafío, todo empieza por un caballo bien nutrido, un entrenamiento adecuado y un jinete constante. En Kelpies te ayudamos con lo primero. Lo demás está en tus manos, tu asiento y tu cabeza. ¡A por el nuevo curso!
