Antiguamente en casi todas las casas del rural gallego había al menos un caballo, que se usaba tanto para arar la tierra como para cubrir las distancias entre aldeas y pueblos. Los equinos fueron durante siglos valiosos compañeros de agricultores, ganaderos y médicos rurales, entre otros oficios, así como de niños que iban a la escuela sobre su montura.

Pero ya hemos dicho en alguna ocasión que la tradición ecuestre en nuestra querida Galicia va mucho más allá del trabajo de campo y el transporte, incluso de las tradicionales romerías. A los gallegos siempre nos gustó incluir a los caballos en nuestro tiempo de ocio, hasta cuando hay disfraces de por medio.

En las comarcas que recorre el río Ulla, en el interior de la comunidad autónoma, los caballos son desde hace un par de siglos partícipes del entroido («carnaval», en gallego). El Carnaval tradicional de esta zona —conocido como Entroido da Ulla o Xenerais da Ulla (Generales del Ulla)— se remonta a la primera mitad del siglo XIX y se inspira en acontecimientos bélicos de la época, como la invasión del ejército napoleónico, la revolución de 1846 o las guerras carlistas.

Los protagonistas

Los principales protagonistas del Entroido da Ulla son los Generales y los Correos. Los primeros recorren las parroquias cantando los vivas de casa en casa, y los segundos se encargan de anunciar su llegada. Ambos van a lomos de sus caballos que, como otros de los grandes protagonistas de esta celebración, se engalanan con esmero.

Estas dos figuras van acompañadas de un ejército festivo formado por un abanderado y un centinela. A estos los siguen una comparsa o coro de bonitos (niños), que en algunos sitios se completa con un coro de viejos. Por último, está la parranda, un grupo más informal de gente disfrazada sin una temática común que pone el acompañamiento musical.

carnaval a caballo

En algunas localidades, por ejemplo, en la comarca de Vila de Cruces, se encuentran otras figuras como el viejo de los cuernos y su mujer, los labradores, el ciego o el fraile, además de un ejército de moros, que viajan en caballos más pequeños, visten ropas humildes y participan con su sorna en el atranque final.

Los disfraces

Esta costumbre está muy arraigada en la región del Ulla, donde los vecinos dedican meses a confeccionar a mano los trajes que lucirán. Los coloridos disfraces destacan por su equilibrio entre tradición y originalidad.

Los Generales visten chaquetillas, pantalón blanco y fajín. También llevan medallas, collares y cintas de colores de adorno. Dos de las piezas más destacadas del traje de los Generales son el peculiar tricornio, coronado con vistosas plumas de pavo real, y la fusta de cuero rematada en plata. Los Correos llevan un atuendo similar, aunque con menos galones, y lucen una colorida gorreta sobre sus cabezas.

Los caballos se engalanan con cabezadas y pechopetrales de plata u ornamentales. Sus crines se trenzan y se adornan con lazos, igual que la cola. Además, suelen ponerles las mejores monturas, de las que a menudo cuelgan estribos de plata.

Los trajes y los arreos usados en el entroido tienen un valor muy elevado, por lo que es habitual que los vecinos se los presten unos a otros.

El Entroido

La tarde de Carnaval empieza con el recorrido de los Generales de casa en casa, anunciados por los Correos, para cantarles los vivas al dueño de la casa o a sus hijos sin bajarse de sus monturas. Tradicionalmente, los vivas dicen algo así: «Oigan, señores, digan todos a mi voz: ¡Que viva, Don/doña… en compañía de su esposa/o y familia, con domicilio en…!». A lo que los demás participantes responden al unísono, levantando sus fustas o varas: «¡VIVA!».

xenerais da ulla

Al final de la tarde, todos los vecinos y participantes se reúnen en el campo de fiestas local, donde los Generales escenifican un duelo dialéctico conocido como atranque o alto. Los versos de su enfrentamiento abordan temas de actualidad con un tono burlesco, buscando la sátira local, política y amorosa.

Otras figuras, como los moros, la parranda o los ciegos, también recitan versos para meterse con algún vecino al que le haya sucedido algo señalado o que haya hecho criticable. Por supuesto, el alcalde aprovecha la ocasión para hacer un discurso relacionado con temas municipales y el fraile, para dar un sermón con tono ácido por lo general. La fiesta suele concluir con una verbena popular salpicada de gente a pie, jinetes y caballos.

El Entroido da Ulla fue declarado Fiesta de Interés Turístico de Galicia en 2013 y la esencia de esta tradición aún se mantiene viva en aldeas de A Estrada, Boqueixón, Santiago de Compostela, Silleda, Teo, Touro, Vedra y Vila de Cruces.

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