Las rapas —o curros— se celebran en tierras gallegas desde hace cientos o incluso miles de años. Sin embargo, su propósito ha ido evolucionando con el paso del tiempo.

Antiguamente era habitual que la gente de los pueblos tuviese potros viviendo en libertad en el monte hasta los 3 o 4 años, mientras crecían, para después llevar los garranos a sus casas y destinarlos al trabajo en el campo o como medio de transporte. Entre tanto, tenían que preocuparse de mantenerlos sanos y controlados.

En aquel entonces, los curros tenían un sentido práctico y económico. Por un lado, permitían a los ganaderos vigilar a sus animales y el nacimiento de nuevos potros. Por otro lado, la venta del pelo de crines y colas para relleno de colchones, pinceles o incluso instrumentos de cuerda, como violines, generaba importantes ingresos. Además, eran un punto de compraventa de caballos de montura o trabajo.

En la actualidad, el objetivo de los curros es mejorar el estado sanitario de los caballos mediante desparasitación, desinfección y corte de crines. Ese día se aprovecha también para hacer un control poblacional de las manadas, marcar los potros y ponerles el microchip, cuya obligatoriedad se extendió a los caballos del monte hace varios años ya.

¿Dónde y cuándo se celebran las rapas?

Las principales rapas se celebran en los montes de Pontevedra y Lugo, donde hay una mayor población de garranos. Los caballos se reúnen en un curro con muros de piedra, empalizada o alambre. A su vez, estos recintos tienen cercados más pequeños para separar a los potros y a los ejemplares a la venta.

Las rapas das bestas más famosas son la de Sabucedo (A Estrada) y la de Candaoso (Viveiro), declaradas Fiestas de Interés Turístico Internacional y de Galicia, respectivamente. A nivel local, los curros de Valga, Mougás o Torroña, por ejemplo, son también muy conocidos.

La temporada de curros arranca en mayo y se prolonga durante los meses de verano, siempre en jornada de domingo. En primavera, los caballos se rapan, marcan y desparasitan. Más avanzado el verano, tienen lugar los llamados «curros das moscas», en los que se vuelven a reunir las manadas para una desparasitación de refuerzo.

¿Cómo es un día de curro?

La jornada empieza temprano para los ganaderos de los pueblos, que se encargan de conducir a los caballos hacia el curro. Los ganaderos suben al monte armados con varas y, a lomos de sus monturas, hacen una batida desde diferentes puntos para localizar a las manadas y acorralarlas de modo que vayan hacia la zona donde se encuentra el curro. Los jinetes organizan un cordón en forma de abanico para evitar que los caballos se dispersen y facilitar así su captura. Hacia el final de la mañana, los garranos empiezan a entrar en el cercado. No es raro que un mismo animal aparezca en dos curros cercanos, ya que se van moviendo por el monte en busca de alimento.

Una vez que todos los caballos han entrado en el curro, es el momento de descansar y reponer fuerzas con una comida campestre en compañía de familias, grupos de amigos y otras personas que se acercan a pasar el día.

Por la tarde, empieza el trabajo cuerpo a cuerpo. El primer paso es separar a los sementales o garañones, a fin de evitar peleas. Luego se separan los potros de ese año y las yeguas preñadas, para protegerlos de coces y golpes durante la captura de las bestas. Después, los ganaderos van accediendo al curro para coger a sus animales y hacer todo el proceso de desinfección, desparasitación y corte de crines. En los curros de Sabucedo y Candeoso, los aloitadores (agarradores) aún se suben al caballo para inmovilizarlo con la ayuda de otros dos mozos pie a tierra. No obstante, lo habitual hoy en día es cogerlos usando una vara terminada en Y —una agalla— y una especie de cabezada de cuerda que se pasa primero por las orejas y luego por el hocico.

En esta sesión de tarde, los potros también se marcan y un veterinario se encarga de registrar su nacimiento, así como de ponerles el microchip. Al final de todo el proceso, las potras se sueltan junto con las yeguas para que vuelvan al monte, igual que los caballos. Sin embargo, la mayoría de los potros macho se venden para consumo cárnico.

 

 

* Besta: Animal doméstico de la familia de los équidos, en particular aquel que se utiliza para la carga y el transporte (https://academia.gal/dicionario/).

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