La vida del caballo tiene sus ciclos e, igual que nos sucede a las personas, llega un momento en que sus capacidades físicas disminuyen y les cuesta seguir acompañándonos en rutas, entrenos y concursos en condiciones óptimas.
No hay una edad exacta para jubilar a un caballo, ya que su genética y calidad de vida hasta entonces van a determinar en gran medida su estado físico con el paso de los años. Sin embargo, podríamos decir que la edad media se encuentra entre los 18 y los 21 años.
Los caballos mayores empiezan a tener pequeños achaques que les dificultan su día a día o merman su bienestar. Son más propensos a enfermedades como el Cushing, el síndrome metabólico, los cólicos o las irritaciones cutáneas. Además, su capacidad de absorción irá disminuyendo, por lo que pueden presentar carencias nutricionales y pérdida de peso.
No obstante, esto no significa que podamos soltarlos en un prado o meterlos en una cuadra y olvidarnos. En esta etapa, es importante que mantengan una actividad física moderada que garantice su movilidad articular y un nivel adecuado de masa muscular.
En su senectud, nuestros compañeros equinos necesitan confort, rutinas que les den seguridad y, si es posible, una vida en manada que cubra sus necesidades de interacción social y les proporcione un entorno de confianza donde puedan descansar tranquilamente.
Cómo cambia vuestra relación
Sin duda, la decisión de dejar de montar a tu caballo es difícil y será un momento emotivo, duro e incluso triste, porque supone el fin de una etapa divertida durante la que satisfizo tus deseos deportivos en el mundo ecuestre. La jubilación dará un giro radical a la relación que mantuvisteis durante sus años de potro, su juventud y su madurez. Ese caballo ya no será un «bebé» al que educar ni un compañero de juergas (léase «galopadas, concursos o paseos por el campo»), sino un animal que requerirá atenciones hasta ahora desconocidas.
Su retirada trae consigo rutinas más pausadas, paseos de ramal, juegos pie a tierra y también atenciones físicas. De repente, tendrás que estar pendiente de si sigue viendo bien, si oye como antes, si su dieta habitual ya no es la adecuada o si la artrosis le está causando dolor, entre muchas otras cosas. De un día para otro, pasarás a ser cuidador a tiempo completo de tu caballo, que quizás te busque más cuando sienta inseguridad o tenga una mayor querencia a su entorno seguro y se muestre más reticente a alejarse.
Se podría decir que la senectud del caballo es el momento de devolverle con cuidados y cariño sus años de dedicación voluntariosa al binomio que formabais en las pistas y caminos.
Cómo debe alimentarse
La dentadura de los caballos se va desgastando con los años y algunos equinos llegan a perder los dientes cuando se hacen mayores. Esto les dificulta la masticación, por lo que es probable que dejen de comer heno o coman menos porque son incapaces de triturarlo. Además, sus necesidades nutricionales cambian y requieren fórmulas que no solo sean fáciles de masticar, sino que también ayuden a su salud digestiva, les aporten fibra y promuevan su vitalidad. Nuestras fórmulas para caballos senior están diseñadas para ofrecer un soporte integral a su metabolismo.
El muesli Low Starch & High Fibre de Kelpies protege el sistema digestivo de los caballos sénior gracias a su fórmula alta en fibras y nutrientes de fácil digestión, que evitan los picos de insulina.

Muesli Low Starch & High Fibre
Y para aquellos que ya presentan problemas de masticación o digestión, la papilla Preparation & Recovery Mash es la solución idónea. Su fórmula es apta también para caballos mayores con un sistema inmunológico debilitado que necesitan recuperar fuerzas.

Muesli Preparation & Recovery Mash (para disolver en agua)


