El abanico de colores que puede presentar el pelaje de un caballo es muy amplio, pero todos parten de tres capas básicas que, a su vez, dan lugar a diversas capas diluidas.
Estas capas base son el castaño, el negro y el alazán. Su punto en común es la ausencia del alelo Grey (G) dominante, que provoca la despigmentación gradual de la capa base característica de los caballos tordos. El gen Extension es el causante del pigmento negro o rojo, según si es dominante (E) o recesivo (e), respectivamente. Su acción puede verse afectada por un alelo dominante del gen Agouti (A), que restringe la producción de pigmento negro a los cabos (crin, cola, orejas y extremidades), como sucede en las capas castañas. La capa alazana se distingue porque no tiene alelos de pigmento negro.
Entre las capas diluidas están la baya, palomina, perlina, isabela o cremella, con diferentes variaciones en función de la base y los genes de dilución presentes. Los genes que diluyen la capa más comunes son el Pearl, Cream y Dun, pero hay otros como el Silver o el Champagne.
La capa del potro va a depender de los genes Extension, Agouti y de dilución que herede de sus ascendientes, así como de la transmisión o no del gen Grey dominante. Vamos a intentar simplificarlo sin entrar demasiado en complejas cuestiones genéticas, para que sepas por dónde van los tiros cuando quieras tener un potro de una capa específica.
Potro castaño
La capa castaña es quizás la más fácil de conseguir, ya que no requiere la transmisión de dos alelos recesivos de ningún gen. De todas formas, del cruce de dos castaños no siempre va a salir una cría castaña: hay entre un 25 % de probabilidades de que su pelaje sea negro si hereda dos alelos recesivos del gen Agouti.
Potro negro
La principal condición para garantizar que un potro nazca negro es que ninguno de los progenitores tenga dos alelos dominantes del gen Agouti. Por eso, la apuesta más segura es cruzar dos equinos de capa negra, aunque hay una pequeña posibilidad de que el potro nazca alazán si ambos tienen un alelo Extension recesivo. En el caso de que el padre o la madre fuese alazán o castaño y tuviese un alelo Agouti dominante, las probabilidades de que el potro sea negro se reducen a la mitad.
Potro alazán
Si tu capa favorita es la alazana, tendrás que juntar una yegua y un caballo alazanes para que el potrillo herede esa capa sí o sí. Con cualquier otra combinación, podría heredar un alelo Extension dominante y nacer castaño o negro. Por ejemplo, del cruce de las capas alazana y negra o castaña solo podrá nacer un potro alazán si el progenitor no alazán tiene un alelo Extension recesivo. Las probabilidades de tener una cría alazana cruzando capas castañas y negras son escasas, y dependen de que ambos tengan un alelo recesivo del gen Extension.
Potro tordo
Como ya hemos dicho, la capa torda se caracteriza por la presencia del gen Grey. Para tener garantías de que la cría será torda, es imprescindible que sus padres tengan dos alelos dominantes de este gen (GG). De lo contrario, las posibilidades se reducen al 50 %. Por ejemplo, un caballo o yegua tordo de progenitores tordos casi siempre va a tener un potro tordo —a menos que haya heredado un alelo Grey recesivo (g) de sus abuelos y sea ese el que transmite al feto—, mientras que si uno de sus ascendientes es castaño, la cría puede salir torda o castaña.

Cuando entramos en el mundo de las capas diluidas, la genética se vuelve un poco más compleja y caprichosa.
Si quieres descendencia baya o perlina, necesitas una capa castaña que no transmita el gen Pearl y que tenga la dilución Cream (Cr). En cambio, si prefieres un potro palomino o cremello, debes buscar genes alazanes. Al combinar las diluciones Cream y Pearl sobre un capa castaña, se consigue un pelaje bayo perla; sobre una capa alazana, el resultado es un pelaje palomino perla.
En caballos negros, el gen Cream es el causante de los negros ceniza o negros crema, según el número de variantes de este gen. Por lo general, las capas muy claras se obtienen cuando hay múltiples factores de dilución. El gen Dun aclara el pelaje y es el causante de la raya de mulo en todos los caballos portadores, así como de la cebradura en las extremidades y otras marcas primitivas.
Como puedes ver, la genética de capas es cualquier cosa menos sencilla. Sin duda, la mejor manera de acertar es haciendo un análisis genético a los candidatos a padres. La otra opción es aprovechar estos conocimientos básicos y esperar que las probabilidades jueguen a tu favor.



